1. Concepto y dimensiones de la seguridad
Estar seguro no significa vivir sin riesgos: significa contar con una protección razonable de personas, bienes, derechos e instituciones y con capacidad para anticiparse al daño, atenuarlo, hacerle frente y volver a la normalidad.
Hay que separar dos planos: el objetivo (lo que realmente ocurre: delitos, daños, riesgos comprobables) y el subjetivo (lo que la gente siente: protección o temor). No tienen por qué moverse juntos; los delitos pueden bajar mientras el miedo sube.
Cuatro términos que el tribunal confunde a propósito: riesgo (probabilidad × gravedad del daño), amenaza (lo que puede causarlo), vulnerabilidad (lo expuesto que se está) y protección (las medidas para evitarlo o limitarlo).
Enfoques: ciudadana (convivencia y delito), nacional (soberanía, orden constitucional, intereses estratégicos) y humana (la persona como eje, con siete tipos de amenaza: económicas, alimentarias, sanitarias, ambientales, personales, comunitarias y políticas). La humana es un enfoque, no un sinónimo jurídico de seguridad pública.
Toda política de seguridad bien diseñada encadena prevenir, proteger, responder y recuperar.